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Published mayo 12, 2018
“Era preciso que cayera sobre mí una chispa para hacer brotar el fuego”.
Teilhard de Chardin
El término Noósfera, llegó a mi con claridad en el año 1999, antes, algo había escuchado pero no lo había comprendido con profundidad, ni en aquella oportunidad me había interesado explorarlo, conocía como muchos en ese tiempo el concepto de “masa crítica”, pero junto con algunos amigos de ingeniería nos reíamos ya que dentro de nuestra exacerbada lógica, decíamos que así como existe una masa crítica, puede existir una “antímasa crítica” que la anula, por lo que en sí la masa crítica es anulable, bueno, algo de razón hay en eso, pero no pasaba de un par de ideas al aire, eso sí, en ambientes de grupos meditativos la idea de la masa crítica era vivenciada como real y necesaria para generar un cambio de era, lo que ellos llamaban la nueva era, que en inglés es el new age tan conocido ya por muchos. Mi experiencia en noósfera, fue a partir de introducirme con José Argüelles en su seminario de exploración y estudio entre octubre y diciembre del año 1999 en Picarquín, Chile, en aquel seminario, él presentó la epistemología de la noósfera, que comienza su estudio formal en el año 1926 con Jule Le Roi, Wladimir Wernarsky y Tailhard de Chardin, que ya pronto cumplirá cien años de estudio. En esta entrega realizada por José, pude entender que existen ciertos métodos para comprender la entrada real a los campos de consciencia colectivos, y que aquel seminario era un ejercicio de ello, en el cual utilizaríamos una herramienta llamada T´zolkin, propuesta por los ancestrales astrónomos mayas como método de seguimiento diario, en este seminario pudimos tener como propósito y objetivo conocer los campos de consciencia colectivos dentro de esta matriz, para que así pudiésemos obtener la vivencia que esta matriz entrega, lo cual fue logrado con creces para la sorpresa de muchos de los que participamos de esta experiencia, quizás más adelante les comente sobre esta experiencia, sin duda, un proceso de exploración, investigación y práctica nunca antes vivenciada en la era moderna, ya que no solo unía el conocimiento de estos 4 grandes investigadores del siglo pasado, sino también incorporaba la matemática maya y la vivencia de los ciclos naturales como norma, parámetros y variables.
Picarquin, Chile. Lugar del Seminario de José Argüelles.
Con el tiempo, me introduje a algunos escritos sobre noósfera propuestos por Theilhard de Chardin en que comentaba su proceso creativo dentro de la claridad que le permitía obtener resultado en su búsqueda arqueológica y paleontológica, dentro de ellas, él comentaba que quienes le ayudaban a encontrar lo que buscaba eran las mismas piedras que le “hablaban”, claro, dentro de una métafora que bien la explican los tibetanos en lo que ellos llaman “Nagas” o el espíritu de una mente pura que puede ver a través de ellas, las piedras, así también Theilhard de Chardin, dibujaba una serie de bocetos de la configuración de las nubes cuando él entraba en una especie de “Epifanía Creativa”, y que después con el tiempo de estudio que pude realizar en mi laboratorio de Limache en Chile, pude comprender que aquellos bocetos eran las nubes que se forman los días posteriores a las explosiones y vientos solares que llegan producto del ciclo solar, eureka!, si Theilard de Chardin pudo entrar en estados creativos, que los toltecas llaman estados de consciencia acrecentados, entonces, es posible entrar en procesos de alta consciencia en momentos posteriores a la llegada de los vientos solares, y desde esta premisa fui realizando distintas experiencias personales como también colectivas, cuando aquellas sucedían dentro del mis invitaciones de enseñanzas en seminarios a las cuales llamé; Seminarios de Exploración Noosférica. Estos seminarios que fueron más de 50 durante los años 2001 a 2016, todos encontraron sentido dentro de una campo de consciencia colectivo, el de Alcohuaz 2005 por ejemplo, fue maravilloso ya que pudimos encontrarnos con un ciclo de explosiones solares bastante intenso, un lugar privilegiado como lo es el Valle del Elqui en Chile, con una mente colectiva donde los lugareños nos comentaban que nunca se había realizado un encuentro meditativo de más de 8o personas en ese lugar, y del cual existen videos de aquella experiencia donde al sexto día de su realización, tuvimos auroras iridiscentes en toda la zona que llegaron a verse desde la playa en la costa de La Serena y Coquimbo, que incluso motivaron a algunos amigos y gente conocida, a viajar desde La Serena a Alcohuaz, de lo espectacular que se veían y motivados por sus ganas de tomar un poco de aquella experiencia del lugar donde se estaba realizando, viajaron más de 3 horas para llegar y aquellas auroras estuvieron presentes durante todo el día.
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Otra experiencia significativa de Noósfera fue el Seminario de Noosciencia que realicé en febrero del 2010, que para mi es muy especial ya que pude entrar personalmente en un espacio que después con los años pude entender que algunos Tántricos Tibetanos tienen la posibilidad de comprenderlo que es la llamada Intemporabilidad de la Consciencia, en aquella oportunidad del día 26 de Febrero, invité a los participantes a realizar un día de silencio meditativo y que la conferencia de enseñanzas fuese dada en la noche para finalizar el seminario, aquel día aproveche de revisar apuntes y me encontré redundantemente durante todo el día con la información del terremoto del año 1906 de Valparaíso, comprendiendo que en ese año se cumplía 104 años que es un doble ciclo de 52, y que a este ciclo se le llama “ciclo mexica” y que además conlleva un encaje cíclico dentro de las coordenadas astronómicas mayas y además en aquella oportunidad de ciertas acumulación de energía solar, lunar y telúrica que promovían en que en ese tiempo y en aquel momento pudiese ser liberada, lo cual junto a los seminaristas estudiamos y profundizamos y juntos llegamos a la conclusión de que vendría pronto, un movimiento télurico de gran magnitud, lo cual sucedió 3 horas después de haber terminado aquel día de enseñanzas, el terremoto conocido como 27F, de magnitud 8.8 del 27 de febrero del año 2010, uno de los cinco más grandes terremotos de la historia moderna humana, al día siguiente una alumna me preguntó si eso lo habíamos sentido o lo habíamos provocado, a lo cual con certeza no puede contestar, no obstante, hoy puedo decir que aquella experiencia se llama; “Intemporabilidad del Tiempo”, es decir, la capacidad de estar sensibles a las ondas temporales que provienen de futuros cercanos o incluso lejanos, pero que nosotros como grupo de estudio pudimos tener acceso claro a su campo de consciencia colectiva, que es lo que estábamos estudiando como experiencia de seminario en un claro ejercicio de Inteligencia Colectiva e Intuitiva. Así como estas experiencias, muchas fueron coronadas por auroras iridiscente, y estados de inteligencia colectivo que permitían entrar en resonancia con procesos de consciencia venideros, tanto sociales, como económicas o culturales, entre ellas vivenciamos la caída de la Bolsa de Nueva York, donde pudimos comprender en el año 2008, como el capitalismo ya estaba desahuciado y es lo que ahora vemos con total certeza, sino pregúntenle a Macri, a Piñera y al mismo Trump, como tratan de encajar el antiguo mundo con el nuevo, pero así como hace 10 años pudimos observar lo inminente y lo inevitable, también como ejercicio de mente colectiva pudimos entender los siguientes procesos sociales y económicos que se construirían y desde aquel lugar, mucho de mis alumnos hoy están dedicados a crear plataformas ecosociales e integrarlas con nuevas metodologías que son parte algunas de rescates ancestrales como de energías limpias y autosustentables, incluyendo alimentación orgánica, arquitectura, paisajismo y vida terapéutica o éxodos a pueblos cuya vida es cercana a la naturaleza. La metodología ocupada siempre estuvo concentrada en la matriz maya, que después con el tiempo realicé una sintonía fina a la cual llamé; “El Tonal Lamat”, ya que dentro de códigos armónicos ya estudiados, ella permitía entrar con mayor rapidez a los procesos de creación de estos campos de consciencia colectivos que siendo potenciados por cada uno de los participantes, así también se potenciaba la consciencia colectiva, estos encuentros por lo general eran de 7 días, donde el sexto y séptimo día se agudizaban algunas experiencias de hipersensibilidad natural humana, como por ejemplo la telepatía, la precognición, la intemporabilidad, el estado de paz, el estado de dicha, entre otras. Muchas veces este campo de consciencia creaba una realidad terapéutica que mis alumnos podían desarrollar después de terminado el seminario en sus hogares o en sus vida, por ejemplo, el cambio de casa, la venta de propiedades, el cambio de trabajo, el término de relaciones, el fortalecimiento del amor en la familia, la valoración de logros conseguidos, el bajar la ansiedad y expandir la realidad ya creada. Como bien dijo un querido amigo antropólogo, todo calendario tiene su propia noósfera, y es en ella donde generamos nuestra  consciencia/inconsciencia colectiva, es por ello que la noósfera que crea el reloj, que mecaniza la conciencia y llega un momento en que la vuelve rutinaria y carente de naturaleza, así también el calendario modernista que hoy ocupamos ciega el fenómeno cíclico que conlleva por ejemplo el ciclo lunar, es por ello que cuando conectamos nuestra mente a los fenómenos cíclicos naturales, lunares, estacionales, solares y por que no galácticos, nuestro campo de consciencia personal y colectivo, nuestra “Noósfera Natural”, se ve potenciado por ellos y así también nuestro flujo creativo.
Día brillante en Curanipe. Escuela de Alta Consciencia.

 

Noosfera en la Escuela de Alta Consciencia.

 

Celebrando el Momento.
En mi experiencia metodológica y científica, la noósfera es el punto de salida que sana y sanará el modernismo.
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Les dejo unas foto desde el domingo pasado, de ayer y de hoy, después de haber recibido una bella magnitud de vientos solares, pero que curiosamente pertenecen a un ciclo de carencia de ellas, lo que nos indica que cuando el nuevo ascenso comience, es necesario estar preparados.
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Un abrazo cariñoso a todos ustedes, seguimos en ascenso.
Caco.
Claudio Arenas Vergara.
Escuela de Alta Consciencia.
Curanipe, Costa Pacifico Sur. Chile.
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Si quieres incorporar la Noosfera en tu vida les recomiendo este Curso.
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